CAPITULO 2: ¿Qué Carajos?

La sospecha de que yo era gay fue comidilla de la oficina durante la época en que (…) y yo nos volvimos demasiado buenos amigos, no era normal ya tanta complicidad y familiaridad entre dos hombres que recién se conocían 3 meses. Luego de la salida al puterio de la otra semana, nos hicimos aun mas patas, y sobre todo me extrañaba la quimica tan inusual que podía suceder entre dos hombres.

Recien ahora supe el porqué (…) no perdia oportunidad para preguntarme sobre mi vida amorosa. El había roto hace poco con su novia, y al parecer su unico pasatiempo fue el averiguar ese aspecto tan reservado de la mía. Tuve que inventarle una novia ficticia, cosa que no hacia desde la secundaria, para saciar su duda tan constante de “porqué carajos el Beato no tenía enamorada”, y me pedía mayores detalles, nombres, lugares, que, aun yo con mi profusa imaginación, a veces caía en la cuenta de que ambos sabíamos que todo no era mas que una frágil construcción en mi cabeza…

“Todo tiene su final, nada dura para siempre” reza aquella salsa inmortal, aplicable 100% a mi pantomima de vida heterosexual. Esta falleció la tarde cuando nos dirigíamos al gimnasio luego del trabajo. Nuestras conversas dentro de su auto siempre iniciaban muy banales: rajabamos de la chamba, sobre su ex que aun le mensajeaba y que el no sabia que responderé, y yo sobre a donde quería vivir cuando terminase la maestría. Sin asco, cual francotirador, soltó la bala certera:

– Beato, ya pues a la firme, dime
– Decirte que?
– Ya pues, ya sabes…
– …… (#PokerFace)
– Si tú, eres… ya sabes..o no eres…
– (lo pensé por poco tiempo pero no tuve mejor momento para decirlo claramente)… si soy G-A-Y? – respondí enfatizandolo lentamente.
– No se pues, es que no se man, tengo esa duda en la cabeza desde que te conocí….
– Pues si, lo soy.
– Lo sabia!!! – gritó euforicamente, tanto que parecía que había acertado el numero de la Tinka del domingo… – “Lo sabía, lo sabia!!!” y así lo repitió unas diez veces, sin exagerar, de veritas de veritas…
– Ya calmate y maneja bien huevas!!! pero es eso algun problema??? – le corté seriamente.
– Nada cholo, normal, no mas, pero yo lo sabía, lo sospechaba desde que …
Y dicho y hecho, me relato toooodos los detalles y acontecimientos que atentamente había observado, y creo que hasta casi anotado, de todo lo que decía, pensaba y comentaba desde mi ingreso a la Constructora: mis gestos, mi gusto por la moda, mi forma de tratar las cosas y mi animadversión al fútbol, mis gustos musicales tan avant-garde, y hasta mi tipo de letra, fueron los pilares de su tesis titulada “Como supe que a Beato se le quemaba el arroz desde la primera vez que lo conocí”.

Escuche todo atentamente, y extrañamente, con mucha atención… total era la primera vez que alguien que me interesaba, se interesaba (valga la rebuznancia) taaaanto en mi. Cuando terminó su relato pseudo novela, me miró con el rostro de aquel heroe de guerra que relata sus aventuras y al que sólo le espera la gloria de reconocimiento publico.. “Felicitaciones”… respondí con mucha honestidad. “Nadie lo hubiera podido resumir mejor”

La “relación” entre los dos no cambió luego de tamaña confesión, por lo menos, no cuando estábamos a solas. Cuando estábamos con gente, notaba su disfuerzo en demostrar que ahora que estaba soltero salia con varias chicas y que no se decidía por ninguna, y llenaba su Facebook con fotos de él en cuanta fiesta rave o electrónica se fotografiase en Barranco, Miraflores o el Sur… y me decía (siempre en grupo) que deberíamos armar una salida con todos los “brothers” de la Constructora para irnos “de putas” (#BitchPlease, again???), cosa que no me parecía tan tirada de los pelos y que, si hubiese una, no me amilanaría en ir… nuevamente.

Pero solos, la cosa era diferente. En ocasiones, dentro del auto camino al gimnasio, notaba que (…) no estaba de humor, fácil por temas de trabajo, y pendejamente tiernamente le sobaba la nuca diciendole “Hey, relajate, ya pasó”. Al principio se incomodaba, pero luego lo tomaba con total naturalidad… incluso le cambiaba el animo y otra vez nos ibamos escuchando nuestro tan variado repertorio musical (Daddy Yanke y Bob Marley incluidos), pero eso si, yo siempre manejaba los controles multimedia del auto….

– Carajo pareces mi jerma huevón, deja en una sola emisora! – ladraba (…)
– Ya quisieras brother, te doblarías si fuera tu pareja.
– Tu mas bien cabrejos, pero eso JAMAS, entiende JAMAS va a pasar…
– Si cuñao… ya maneja no mas, que estamos tarde para el gym… – respondí riéndome junto con el.

Y eso era lo que yo llamaría: felicidad.

Mientras pasaban los días, yo sentía una mayor necesidad de él. Si, suena a novela mexicana-colombiana-venezolana-tipo-Rosa-La-Rosa-De-Guadalupe, pero era verdad. Necesitaba verlo, encontrarlo, hablarle, y ver su sonrisa en cada saludo matutino junto a su fuerte apretón de manos, y saber que nos esperaba un día más de joda y chacota. Esa necesidad ya no lo podía cubrir una simple amistad, ilusamente quería algo mas, quería algo que en teoría el jamás me daría.

– Huevón!, te tengo un notición! – me fusiló un viernes a las diez de la mañana. Lo veía contento, extrañamente contento.
– Ah? – reaccione sin prestar mucha atención, “Por fín encontraste un condon extra small para ti? – respondí sin apartar la mirada del monitor de mi laptop.
– Nada cabrejos, sino que te conseguí una cita!!! (#Fuck)
– (…#PokerFuckingFace)… Qué???
– Si man, lo que pasa es que mi ex flaca tenia su primo y el tenia su amigo que, ya sabes es como tu y.. bueno y le mostré tus fotos de Facebook y se ha enganchado y… – y así empezó a contar todo su plan de Celestina mientras se acomodaba tranquilamente en la silla de espera de mi oficina – “Es hijo de la familia Frottenbergen man!,  esos que tienen la cadena de embutidos, manyas? Fácil te has comido algún jamón de ellos, pero ahora podrás comerte su salchichón jajaja…. qué? porqué esa cara???
– No me parece gracioso
– Pff!! relájate man, mira que el pata es piedrón, tiene una cañaaaaza que te mueres, un BMW y hace poco se compró un depa en La Planicie y…
Y mientras más describía todo lo “bueno” de este partido, más me ponía a pensar… ¿Qué sabe este huevón de lo que me gusta y  lo que realmente busco en un hombre??…
– … y pues de hecho que podemos ir al Real Club, tu sabes, donde va LA gentita man.
– Ya (…), parale… – respondi mientras me alejaba a los baños de la oficina.

Senti una mezcla de decepción y de frustación, como que habia idealizado tanto a este huevón para que ahora me venga con toda esa mierda de lo que es y lo que no es ser un buen partido. Entré al baño, y me quedé largo rato frente al urinario, rumiando mis ideas y frustaciones, con el miembro afuera. Sin darme cuenta, (…) estaba al lado también parado simulando orinar.

– Ya man, ya fue… pero porque no quieres conocerlo?
– Porque no pues. – esputé
– Pero porque no?
– Porque no! porque yo, porque no pues, es que… – ahora yo estaba titubeando
– No te entiendo…
Y hubo una pausa … la cual se rompió con 4 simples palabras
– “Porque tu me gustas (…), por eso.

Se dió cuenta de que no era una chacota mas, no era una broma, ni una joda para distentir el momento.  Me miró extrañado, confundido e inmutable. Volteó sin mediar palabra, y sin siquiera voltear, salió pausadamente del baño.

Las cosas después si cambiaron. Y fue demasiado evidente. Ahora pedía a cualquiera, menos a mi, para acompañarlo a almorzar, a comprar, a la cafetería. Los aventones al gimnasio fueron cosas esporádicas, y cuando sucedían, sentía como el ambiente estaba muy tenso, que ante cualquier comentario podíamos joder toda la amistad que habías construido imaginariamente, en base a la confianza y la complicidad. Todos en la oficina preguntaban “Se han peleado?” y yo aprovechando mis dotes actorales, decía que todo estaba como siempre, y me creyeron, pero a medias, porque tanta complicidad no podía esfumarse de la noche a la mañana.
– Nunca mas vas a hablarme como antes? – le dije durante el receso del directorio…
– No se man, que tanta bolas te haces? – respondió sin menor reparo.

Me chocó tanto que no puse limite a mi angustia. Lo que el corazon calla, el cuerpo lo reclama. Nuevamente, caí en el mundo banal del sexo sin compromiso, acudí a la sombra de las viejas y conocidas paginas de contacto gay sin compromiso y asi, un sin fin de cuerpos desfilaron ante mi cama o yo en las suyas, todos ellos sin un nombre que recordar… de todas las razas, aunque no de todas las edades (#NoKiddos) pero siempre con un fisico parecido al de (…), buscaba un puto sustituto a mi frustación autoinflingida. Buscaba aquel pequeño momento de comunión que tanto deseé compartirlo con él, pedía en silencio que, aquel cuerpo desnudo que se entregaría sin pudor a mi, fuese el de él, que esas caricias que me estremecian fueran de sus manos, aquellas me apretaban fuertemente cuando nos saludabamos cada mañana.

Uno de ellos debió ser algo mas intuitivo (o yo muy obvio….) con respecto al tema porque mientras nos desnudabamos en su habitación comentó:
– ¿Como se llama?
– ¿Ah?, qué hablas?
– Ese por quien sufres… – sonrió
– No te importa… ¿quieres tirar o no? – y se rió
– Es cagado que me cojas pensando en otro. – silencio
– (…), se llama (…)
– Mira tu, yo también me llamo (…).

Asi pasaron cerca de 3 meses, y mas que afectarme, me empezó realmente a llegar al pincho tanta inmadurez emocional de (…), osea, ok, ya le dije que me gustaba, pero, lo sensato hubiera sido que me respondiera “no man, no me gustas, no pasa nada” y listo! definir la cosas, marcar la cancha, sentar las reglas de juego no?.

Para entrar al baño de hombres de la Constructora, tienes que pasar por un estrecho corredor enchapado, de cerca de 7 metros de largo, tenuemente iluminado por dos lamparas. Generalmente a las 3 pm yo ya estaba camino a lavarme los dientes, portando mi “neceser” bajo el brazo. Sin darme cuenta (…) venía en sentido opuesto, desde el final del baño hasta la entrada del corredor.
Caminamos uno hacia el otro con tranquilidad, pero cuando estuve a su lado, (…) jaló mi neceser hacia el, a modo de juego, y sin pensarlo reposé mi barbilla en su hombro, porque aun cuando medía menos que yo, su fuerza era descomunal producto de tanto gimnasio (y los anabolicos que se metía el condenado). Ahi, al caer sobre su hombro, no pude evitar su olor, ese que ningún perfume me lo ha podido quitar: olor a hombre…

– Perdona – contesté
– No, perdóname tu, – respondió timidamente

E intencionalmente rocé mi mejilla en su mejilla, quería que sienta el roce de mi barba sobre su piel… no obtuve mayor resistencia, solo un leve gemido y el fuerte latir de su corazón matizaban aquel momento… le robé un beso, si, lo hice…
A lo que el, temeroso, tomó mis mejillas en sus manos me acercó nuevamente sus labios. Fuuuuuck!

Nos besamos sin mediar palabra. Fue uno de esos que recorren cada milímetro de la piel. Sin saber como volvimos a nuestro estado inicial.

Esta vez fui yo quien salió rápidamente del lugar.

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Publicado en AMOR.

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