CAPITULO 4: Suerte

– Qué fue eso?
– Un beso pues huevas, qué… no te gustó?
– Claro huevas, pero, porqué?
– Mira huevas, me siento bien contigo, no se como decirlo sin que te emociones. No soy como tu, solo que me gusta estar contigo.

Y otra vez, el puto silencio que no hacia mas que complicar las cosas.

– Aun quieres almorzar?
– Vamos al muelle, estamos a un paso.

Cuadré el auto cerca al malecón. Eran casi la 1 de la tarde y el sol estaba muy fuerte. Había mucha gente, claro, era viernes, y el que menos iba a comer fuera de la oficina. Seguimos caminando unos metros sin decir palabra. El puto silencio amenazaba con conquistarnos nuevamente. “Sentémonos un rato”- exclamé. “Como quieras”.

Lo notaba triste, y eso era algo raro en (…) que a todo le encontraba un lado cómico, en las reuniones de jefaturas, aun en las mas tensas, era quien daba el comentario certero para romper el hielo en cualquier momento, pero ahora estaba mirando el mar, se sentó. Me senté a su lado y me detuve en observar sus ojos: tenia las pestañas gruesas y muy rizadas, pero sus ojos se humedecian cada vez mas, asi que no aguantó y lloró silenciosamente. Las lagrimas bajaban una a una sobre sus mejillas tostadas, hasta llegar a su mentón, reposando y balanceandose hasta caer sobre la vereda caliente.
– No se Beato, pero yo no puedo ser como tu, no puedo, alucina si mi papa, mi gente, mis amigos, osea todo se iria a la mierda manyas?
No dije palabra alguna. Lo abracé fraternalmente y estuvimos lado a lado, el con su cabeza en mi hombro por un rato. “Huevón tengo hambre, no me jodas y vamos a comer” – comenté mientras jugaba con su nuca. “Dale, pero osea, todo bien no? – me preguntó. “Todo bien” – respondí, “somos patas sigamos así, no quiero malos rollos contigo”.
Camino al restaurante (…) se puso de muy buen humor, volvió a bromear como antes, a joderme por haberme rapado la cabeza, y me hacía pensar, cuán rápido una persona puede cambiar de estado de animo y que lo visto hacía unos pocos minutos fuese una ilusión (o actuación?), en cambio ahora yo estaba meditabundo, pero por lo menos sabía disimularlo mejor que él. ¿Porqué acepté esa respuesta que no era, a final de todo, una respuesta? es decir, si te besas con un pata de tu mismo genero, eres gay pues! hay esa atracción y a menos que te vayas a una terapia de reconversion, eso no se irá de ti nunca! Rumiaba mis ideas mientras sonreía hipocritamente a las bromas que hacía de la mesera y su par de tetas descomunales. “Como para hacerle diez hijos no? jajaja – bromeó. “Si man, con todo”- respondí, mas hipócrita que nunca. Nos quedamos buen rato en el restaurante, mirando como el sol empezaba a decrecer y el fin de semana comenzaba a invadir nuestras cabezas.

Sabado. Lima se levantaba y moría entre neblinas y lloviznas. Ya eran casi las 2 de la tarde y sin darme cuenta había dormido de corrido desde anoche. Mientras terminaba mi ultimo bostezo, y me arrastraba desde mi cuarto a la cocina, recordé que mis únicos planes para este sabado era una cita con mi colección de series en DVD pirata

(teléfono… tono del celu: #SingleLadies… obvia la tonadita no? jejeje)

– Hablaaaaaa Raulito, como vas?
– Bebiiiiiísiima, porque no contestabas? que planes para la noche?
– Estaba en la cocina, bueno, almorzaré fuera y en teoria vere unas series que me compré ayer, es una de abogados, bravaza esa que te conté la otra no…
– Qué?, nada que ver mija’, hoy tenemos salida nena!
– No me digas nena…. huevon… -respondi con una falsa molestia
– Ay onísima (… huevona en lenguaje mariquil), ya cortala con ese rollo tuyo de ser tan hogareña, tan de casa! tan decente!!!! Vamos a bailar, mira que Hugo está de viaje y hoy tambien estoy soltera! esta noche pro-me-te!, de que te sirve matarte tanto el gimnasio si no vas a mostrar la mercadería?
– Que perruca eres – contesté no sin antes soltar sonora carcajada, “Ok, pasa por mi a las 10…  hace tiempo que no salgo de rumba”
– Pero bien lavadita, ok?, besos reina!

Almorcé ligero, y dormí nuevamente para no estar cabeceando a media noche. Miré mi reloj y ya eran casi las 10. Mientras me desvestía para entrar en la ducha, recordé el reclamo de Raul, ¿para qué o para quién me esforzaba tanto en el gym?, me miré frente al espejo y pues la imagen que veía no era nada mal, había marcado los pechos, y giraba lentamente para ver si tanta belleza era de verdad. “Qué marica me veo”- reí.
No tenia ganas de producirme asi que cogí la primera camisa planchada que dejó la señora que me arreglaba el depa (y de paso la vida) y un de jeans. Y por ratos no podía evitar pensar en (…) en qué estaría haciendo, pero sobre todo con quien lo estaría haciendo. Cogí mis llaves, guardé un par de condones en la billetera y salí rápidamente a atender la puerta.

– Pero que guaaaaapaa! – vociferó Raul apenas me vio
– Porqué tienes que ser tan…. jerma huevón.
– Ay querido , solo se vive una vez.. y para que me voy a hacer un mundo con el qué dirán, aparte sabes que soy así solo con pocas personas. Vamos que hoy es duelo de DJ’s, y adivina…. vino NeneMalo! de Argentina.
– Vaya! pues ahora si empieza bien la noche! pero tendrás un pucho?
– Pensé que lo habías dejado darling…
– Y yo pensé que habías bajado esa guata … pero bueno, tienes?
– Estás con tu mes? que tienes huevón?..
– Perdona es que tuve una semana muy jodida en la chamba.
– Chamba? o (…), mira hijito para pendejo, pendejo y medio… ahora que hizo ese hijo’eputa?

Y mientras le contaba lo del baño, lo del auto, lo de la playa, lo de su lloriqueo, sin querer empecé a deformar toda la historia, pero sin pensar y a la vez conscientemente, era extraño, empecé a añadir detalles, a obviar algunas cosas, tal vez en mi afán de que todo sea más “dramático” o que yo realmente me creyera que eso es lo que pasó. Pero tambien volvi a recordar la rapidez con que se repuso (…) de sus lagrimas…

– Uy, a ti las novelas mexicanas te quedaron cortas huevón…” – me gritó Raul al terminar la historia, compitiendo en volumen con la radio del coche que estaba al tope, tocando un reggaeton que me gustaba, mientras manejaba rapidamente hacia la discoteca. “Hoy somos solteras amigo!!!! hoy te encamas con alguien si o si! palabra de amixiri!…

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3 comentarios sobre “CAPITULO 4: Suerte

    1. Piccolino, ¿y usted de dónde apareció? Eso sí que es un milagro del Beato.
      Con respecto a la historia del Beato, me sorprende encontrar otra secuela; ¿qué pasó con el characatito? ¿Sobre él no escribes?

      Ya pues, Beato, desbloquéame en el Skype, no te hagas el ofendido, yo solo te saludaba todos los días, no tenía la culpa de que tuvieras menopausia precoz.

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